lunes, 7 de marzo de 2011

Pedro Superstar*

Fecha: 02 de Marzo de 2015        Lugar: Montevideo, Uruguay.


Juan salió de su casa temprano. Todavía se veían las serpentinas rojas, azules y blancas tiradas en la calle. “Una cagada que el feriado cayera un Domingo. Seguro que eso pasa cada 200 o 300 años”, pensó Juan para sus adentros. Por la calle caminaba un barrendero que limpiaba a desgano los cadáveres propagandísticos de los festejos. “Una cagada esta intendencia. Capaz que le dan bola a Daniel Martínez ahora”, pensó.
Los festejos de aquél primero de marzo habían sido tan extraños como los del 26 de octubre de 2014. El Frente ganó, pero en realidad ganó Pedro. El veterano médico había ganado en primera vuelta, pero el joven aprendiz de facho había logrado meter su semilla en el futuro nacional. Todos intentaban explicar con sapiencia y ciencia algo que se explica simplemente con sentido común.
Todas las mañanas Juan se tomaba el bondi para ir a su trabajo. Cuarenta y cinco minutos en un CUTCSA del año 2010, roído en sus últimos asientos por molestos artistas que confundían tapizado por lienzo. Siempre parado, salvo en feriados. Pero ese día, el largo camino a la parada tenía otro sabor, mucho más tranquilo.
En aquel marzo de 2011, Pedro ni se imaginaba lo bien que le saldría la jugada. Había aprendido con claridad el concepto de derecha inteligente, que no es más que demagogia concentrada en pocos temas. Al Frente Amplio le quedaba solo un flanco: la seguridad. Él sabía que no podía salir a discutir el tema en serio, ya que los técnicos eran todos del FA. ¡Maldita tecnocracia de Ciencias Sociales! Pero un día, viendo Montecarlo, se inspiró con los Brian, los Maicol, los Kevin…. ¡Los menores, iban a ser los menores!
El barrio estaba jodido. Juan se tenía que tomar el ómnibus a las 6 de la mañana, por lo que casi era de noche. Siempre tenía que caminar casi diez cuadras, porque nadie hacía la cortada a través del callejón, porque todos tenían miedo de pasar por ahí de noche. Esa mañana, en cambio, Juan enfiló directo y sin pensarlo a la pequeña callecita que corría al costado de la cancha de fútbol. Hoy no podía pasar nada.
Una buena parte del Frente Amplio no entendía nada. La otra parte si entendía: incluso sabía que en buena medida todo era culpa de ellos, ya que lo habían permitido, negociando de a poco lo que Pedro conseguiría en una noche. Por tercera vez el Frente ganaba una elección, pero las cámaras iban a Pedro, que sin haber pasado al ballotage había logrado que la gente votara bajar la edad de imputabilidad. “Una cagada empezar así el periodo”, pensaba el veterano ex socialista, que se probaba la banda presidencial nuevamente.
El primero de marzo había entrado en vigencia la reforma constitucional. La gente había apoyado la propuesta de Pedro, independientemente del presidente que votaran. Era la zafra de los politólogos. Los periodistas, ávidos por llenar sus vacíos informativos de verano, les consultaban cada tres minutos. Los de izquierda decían que esto demostraba que el país no quería a Pedro de presidente ni siquiera aunque tuviera una propuesta popular. Los de derecha decían que Pedro seguro era el presidente de en el 2020, y que el Frente había ganado sólo porque tenía al hincha de progreso número uno.
Juan entró al callejón con seguridad. Hoy ningún pendejo lo iba a amenazar. La última vez que había pasado por ahí, un plancha le había robado el reloj, y le había gritado que no le iban a hacer nada porque era menor. Pero eso hoy no podía pasar.
De repente, vio venir a un muchacho. Juan se sorprendió mucho cuando el pendejo sacó el revólver y le apunto, pidiéndole la billetera.
-Pero… ¿no sabés que vas a ir en cana por esto?
-Yo no robo por menor. Robo porque no tengo nada.

…………………………………


Mientras tanto, Pedro disfrutaba su momento de fama. Ya la gente ni se acuerda ni de su padre, ni de su facismo incipiente, ni de su burrez conceptual. Faltaba solamente que al Frente Amplio se le acabaran las veteranas cartas de triunfo.
Se apoltronó en su sillón y sonrío.

*Dedicado a todos los que hoy negocian con la derecha la baja de la imputabilidad, y que van a llorar un lunes 2 de marzo de 2015.

No hay comentarios:

Publicar un comentario